Entre el 18 y el 23 de marzo, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), en colaboración con varias agencias federales, arrestó a 370 inmigrantes ilegales en Massachusetts. La operación se enfocó en delincuentes extranjeros vinculados a pandillas y delitos graves, pero con el objetivo de reforzar la seguridad en las comunidades locales.
Según ICE, 205 de los detenidos tenían antecedentes criminales significativos, incluyendo cargos por homicidio, narcotráfico y agresión sexual. Patricia H. Hyde, directora interina de la Oficina de Campo de Operaciones de Detención y Deportación en Boston, destacó que este esfuerzo coordinado permitió retirar de las calles a individuos peligrosos.
Fuerzas de seguridad en acción
El operativo contó con la participación de FBI, DEA, ATF, DSS y CBP, y se dirigió contra pandillas transnacionales como MS-13, Tren de Aragua, Trinitarios y Calle 18, activas en varias zonas de Massachusetts. Michael J. Krol, agente especial de Investigaciones de Seguridad Nacional en Nueva Inglaterra, subrayó que esta acción forma parte de un esfuerzo más amplio para combatir el crimen organizado y proteger a los ciudadanos.
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Sin embargo, entre los arrestados figuran un brasileño buscado por homicidio, un hondureño previamente deportado condenado por violación de una menor y un ruso acusado de posesión ilegal de municiones. Además, las autoridades incautaron 44 kg de metanfetaminas, 5 kg de fentanilo, 1.2 kg de cocaína, tres armas de fuego y municiones.
Colaboración y desafíos locales
ICE señaló que algunas jurisdicciones locales no colaboraron con las solicitudes de detención, lo que obligó a los agentes federales a realizar arrestos en las calles. Leah B. Foley, fiscal federal del Distrito de Massachusetts, enfatizó la importancia de procesar a individuos peligrosos para garantizar la seguridad pública.
Jodi Cohen, agente especial a cargo del FBI en Boston, resaltó que este tipo de operativos refuerzan la seguridad nacional y la integridad del sistema migratorio. “No podemos permitir que delincuentes peligrosos permanezcan en el país bajo falsas promesas”, afirmó.
Impacto en la seguridad pública
El decomiso de drogas altamente peligrosas como el fentanilo y las metanfetaminas representa un duro golpe al tráfico ilícito de sustancias. Stephen Belleau, de la DEA en Nueva Inglaterra, destacó que estas incautaciones ayudan a reducir el riesgo de sobredosis y el crimen relacionado con el narcotráfico.
Por su parte, Matthew O’Brien, del Servicio de Seguridad Diplomática, aseguró que el operativo también contribuyó a desmantelar redes de fraude migratorio y trata de personas. James M. Ferguson, de la ATF, subrayó que el éxito de esta operación demuestra el compromiso de las fuerzas del orden para mantener seguras las comunidades en Massachusetts y el resto del país.